Una de las actividades, alrededor del río que generan más emoción y actividad económica por dónde transcurre el río, es el turismo fluvial.

Hoy en día, reclamar la vía acuática como espacio específico, es una muy buena razón, para fugarse de la ciudad a un entorno natural, de desconexión entre montañas.

El turismo fluvial, busca establecer un vínculo con aquellas personas que reclaman su espacio vital en la naturaleza, y participar, de este modo del turismo activo.

Tanto las actividades de contemplación y observación de la naturaleza, como aquellas que involucran algo más de esfuerzo y riesgo de sus participantes, hacen del turismo fluvial, el estímulo, que necesitamos para “recargar pilas”.

Turismo fluvial

Lo primero, que se necesita para realizar las actividades del turismo fluvial, es encontrar el lugar idóneo, el espacio abierto, no contaminado, por el que el río tenga un caudal necesario para practicar estas actividades, siempre respetando el medioambiente.

A tan sólo una hora y veinte minutos de Valencia, está el Valle Júcar-Cabriel, que ofrece una oportunidad única para reencontrarse con la naturaleza en todo su esplendor.

Un impresionante paisaje, por el cual los rios Júcar y Cabriel, transcurren en un entorno natural, difícil de olvidar. Su orografía única, hace de este paisaje fantástico, é idóneo para practicar todas las actividades que el turismo fluvial puede ofrecer.

Actividades del turismo fluvial

Los barrancos del Plano, los Arcos, Cueva Negra y Sácarasa fluyen al río Júcar, mientras que los barrancos del Rinconazo, Desnuda y Hervideros del Pilón lo hacen al río Cabriel.

Cofrentes, municipio de la Comunidad Valenciana, es el único que dispone de una ruta fluvial de 14 kilómetros de ida y otros de vuelta, que nos permiten recorrer estos “Cañones del Jucar” ofreciendo un turismo fluvial de singular belleza.

Gracias a este paisaje único, se pueden practicar diversas actividades, que van desde barranquismo, escalada, paseos por el río en cruceros fluviales, ciclismo, espeleología, senderismo, tiro con arco, hidrospeed, rafting, piragüismo-canoas, hasta bumper ball.

Gastronomía

Como hemos comentado antes, este turismo fluvial, no sólo se limita a la práctica de actividades relacionadas con el río y las montañas por la que discurre, sino también el poder disfrutar de los pueblos que componen el paisaje, su gastronomía, y su forma de vida.

Jalance, Requena, Cortes de Pallás, Balsa de Ves, Casas del Río, Los Pedrones, son poblaciones de la zona que ofrecen una gastronomía típica de la zona, necesaria para recuperar fuerzas, de nuestras actividades de turismo fluvial.

Siendo estas unas tierras, históricamente basadas en la agricultura y la ganadería, no pueden faltar los gazpachos, típicos de pastores, a base de tortas de cenceña, con carnes de caza y cerdo, con especias aromatizadas de pimentón, tomillo y romero.

No os podéis olvidar de pedir la olla cofrentina, compuesta de judías pintas, cardo, hueso de jamón, espinazo, oreja y pie de cerdo, mocillas y patatas. ¡Toda una fuente de energía!

 

Un vídeo publicado por Su Aventura (@suaventuraviajes) el

 

No hay excusas para no disfrutar del turismo fluvial ¿Te apuntas?